Agares es Duque de la Ars Goetia y gobierna 31 legiones de espíritus.
| Rango | Duque |
|---|---|
| Legiones | 31 |
| Poderes | Lenguas, Adivinación, Destrucción |
| Enn (canto moderno) | «Rean ganen ayar da Agares» |
| Nombres alternativos | Aguares |
| Fuentes | Ars Goetia, Pseudomonarchia |
| Nº de sello | 02 / 72 |
| Rey cardinal | Oriens · Este (E) |
| Identificadores | Wikidata · Wikipedia |
Esta es una guía para invocar a Agares reuniendo lo que las fuentes reales documentan. Existen tres caminos, y conviene no mezclarlos:…
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Esta es una guía para invocar a Agares reuniendo lo que las fuentes reales documentan. Existen tres caminos, y conviene no mezclarlos:
El camino de la Ars Goetia (el Lemegeton, siglo diecisiete): magia ceremonial, con círculo, sello de metal y conjuración de constricción.
El camino de Johann Weyer (mil quinientos setenta y siete): más simple, con círculo, anillo, ayuno y una oración de mando; pero Weyer confesó haberlo publicado mutilado a propósito.
El camino moderno de la demonolatría: sin coerción, con el canto del enn como invitación respetuosa.
Advertencia honesta: esto se presenta como reconstrucción documental. Cada dato lleva su fuente; lo que no está documentado, se dice.
Antes de llamarlo, conviene saber a quién esperas ver, porque así reconocerás si de verdad ha venido. Las fuentes coinciden en su forma con una constancia notable. Agares se aparece como un hombre viejo y hermoso, de rostro apacible, cabalgando sobre un cocodrilo y llevando un azor en el puño. Es un duque, y el primero bajo el poder del Este, por eso hacia el este se le mira. Johann Weyer, en mil quinientos setenta y siete, ya lo describía así, como un anciano amable montado en un cocodrilo. La Ars Goetia de mil novecientos cuatro repite la imagen palabra por palabra. Solo el Diccionario Infernal de Collin de Plancy, en mil ochocientos sesenta y tres, cambia el azor por un gavilán. Y hay un detalle honesto que conviene decir. Las fuentes describen esta figura con todo detalle, pero ninguna explica por qué el cocodrilo, por qué el ave, por qué la vejez apacible. La imagen se transmite intacta durante siglos, sin clave. Y esa es parte de su misterio.
El primero de los instrumentos es el sello. En la Ars Goetia, cada espíritu tiene su carácter, que debe grabarse en metal y llevarse sobre el pecho, como un lamen. El que ves es el sello real de Agares, tomado de la edición de la Goetia de mil novecientos cuatro. La regla de la Goetia asigna a cada rango su metal: los reyes en oro, los marqueses en plata, y los duques, como Agares, en cobre, el metal de Venus. Sin este sello grabado y portado, dice el texto, el espíritu no te respetará. Obsérvalo. Es la firma con la que se le nombra.
El tiempo importa. La Goetia manda operar en días de luna creciente pares, el segundo, el cuarto, el sexto, y así hasta el catorce. Para un duque como Agares, la hora va desde la salida del sol hasta el mediodía, y solo con cielo despejado. En esto coincide Weyer. El operador debe prepararse: conocer de antemano el nombre y el oficio del espíritu, ayunar y mantenerse limpio de toda contaminación durante tres o cuatro días, vestir lino blanco. Weyer añade dos condiciones que nunca deben faltar: sostener un anillo en la mano, y no estar solo, porque, dice, uno debe estar siempre contigo. Y a Agares se le mira hacia el este, la dirección que le pertenece.
Luego, el espacio. La Goetia describe un círculo mágico de nueve pies de diámetro, con los nombres divinos escritos alrededor, comenzando por Eheieh. Es la tutela y la defensa del operador: nada debe hacerle salir de él. Fuera del círculo, a dos pies de distancia, se traza un triángulo de tres pies de lado, con el nombre del arcángel Miguel en el centro. En ese triángulo aparecerá el espíritu, obligado a tomar forma visible. Y el triángulo se orienta hacia el este, el cuarto de Agares.
El corazón de la invocación ceremonial son las conjuraciones, y su tono lo dice todo. No son una súplica, sino una orden que crece. De pie dentro del círculo, el operador pronuncia la primera conjuración, que llama al espíritu por nombres de poder como Beralanensis, Baldachiensis, Paumachia y Apologiae Sedes, mandándole comparecer. Si el espíritu tarda, y la Goetia advierte que los espíritus aéreos como Agares son lentos, se pronuncia la segunda conjuración, que le ordena aparecer visible y en forma bella, sin deformidad, por los nombres que oyeron los patriarcas. Iah y Vau que oyó Adán, Agla con que se salvó Lot, Ioth que oyó Jacob, Anaphaxeton que oyó Aarón. Y si aún se resiste, viene la Constricción, que lo conjura por los siete nombres con que Salomón lo ató a él y a sus compañeros en el Vaso de Bronce. Adonai, Prerai, Tetragrámaton, Anaphaxeton, Inessenfatoal, Pathtumon e Itemon. Todo el poder del rito está en decir estas palabras con dominio y sin miedo, porque, según el texto, la menor vacilación le da al espíritu una grieta por donde escapar al mandato.
Cuando el espíritu aparezca, y la Goetia advierte que los espíritus aéreos son lentos, se le recibe con la Bienvenida. Traducida fielmente: Bienvenido seas, espíritu Agares. Porque te he llamado a través de Aquel que creó el cielo, la tierra y el infierno, y todo lo que en ellos se contiene, y has obedecido. Por ese mismo poder te ordeno que permanezcas visible y afable ante este círculo, tanto tiempo como yo tenga necesidad de ti, y que no partas sin mi licencia, hasta haber cumplido fiel y verdaderamente mi voluntad, sin ningún engaño.
La regla de oro de la Goetia: solo se pide al espíritu lo que su oficio le permite. La segunda conjuración lo limita a lo que sea capaz de hacer por su cargo. Pedir fuera de su oficio es inútil.
El oficio documentado de Agares, según Weyer y la Goetia: enseña todas las lenguas de inmediato, hace volver a quienes han huido y detiene o mueve a quienes permanecen, derriba dignidades, y provoca terremotos.
El manual moderno de Gordon Winterfield traduce esos poderes a peticiones concretas: hacer volver a quien dejó tu hogar, urgir a la acción a quien duda, ayudar en el aprendizaje de una lengua, o debilitar la autoridad de otro.
Formula tu petición con claridad, dentro de ese oficio, y tenla escrita de antemano para proponerla sin titubear.
Y aquí el paso que jamás debe omitirse, el que nuestro manuscrito no traía, pero la Goetia sí: la Licencia para Partir. Ningún espíritu se despide sin ella. Traducida fielmente: Oh espíritu Agares, porque has respondido diligentemente a mis demandas, y estuviste presto y dispuesto a venir a mi primer llamado, por la presente te licencio a partir a tu propio lugar, sin causar daño ni peligro a hombre ni a bestia. Parte, digo, y mantente siempre presto a venir cuando seas debidamente llamado y conjurado por los sagrados ritos de la magia. Te ordeno retirarte pacífica y quietamente, y que la paz de Dios permanezca entre tú y yo. Amén. Solo entonces se cierra el círculo. Nunca antes.
Existe un camino más reciente, y muy distinto. En la demonolatría moderna no se constriñe al espíritu: se le invita. La herramienta es el enn, un breve canto que se repite como llamada. El de Agares dice, Rean ganen ayar da Agares. Nadie sabe con certeza en qué lengua está. Se canta ante su sello, con una vela, en meditación, enfocando la intención. El manual de Winterfield le asocia el color de la arena clara, un aroma como de agua estancada, el sonido de pequeños alientos, o de alas que aletean, y el sabor de la sal. Son señales de su presencia, no órdenes. Este camino pide respeto, no dominio. Y conviene no confundirlo con el anterior.
Frente a la coerción ceremonial, la demonolatría moderna propone un método muy distinto, y conviene conocerlo entero. Lo describe, entre otros, la autora S. Connolly. Primero se prepara un espacio sagrado, un altar con velas, un incienso como el olíbano, y el sello de Agares a la vista. Después, sentado o de pie ante el altar, se canta su enn, la breve fórmula. Rean ganen ayar da Agares. Se repite un número ritual de veces, por lo común tres, siete o nueve, dejando que el canto acumule energía y concentración. Mientras se canta, se visualizan las cualidades del espíritu y se fija con claridad lo que se le pide. No hay círculo de defensa ni constricción, porque aquí no se somete al espíritu, se le invita. Y conviene subrayarlo con honestidad. Este camino es moderno, no antiguo. El enn y estas correspondencias nacen en la práctica contemporánea, no en los grimorios.
¿Cómo saber si ha venido, y qué evitar? Los manuales modernos, como el de Gordon Winterfield, describen señales de la presencia de un espíritu. Un cambio en el aire, un aroma, un sonido tenue, una sensación en la piel. Se presentan como indicios, no como pruebas, y varían de un operador a otro. Más importantes son los errores que las fuentes, antiguas y modernas, coinciden en advertir. El primero, pedir a Agares algo fuera de su oficio. La segunda conjuración lo limita a lo que su cargo permite, y pedir lo que no le corresponde es inútil. El segundo error, y el más grave, olvidar la licencia para partir. Ningún espíritu debe quedar sin ser despedido en paz. Y el tercero, faltar al respeto al tiempo y a la dirección, las horas de la mañana y el este que le pertenecen. Quien observa estas reglas invoca con prudencia. Quien las ignora, según todos los textos, no invoca, solo se expone.
Cierre honesto y necesario. Todo lo anterior es reconstrucción documental de fuentes reales: la Ars Goetia, Weyer, y manuales modernos. Se presenta con fines históricos y de estudio.
Lo documentado con rigor es: el rango de duque, la dirección este, el cobre del sello, los días de luna par, la hora del alba al mediodía, el círculo, el triángulo, el anillo, el compañero, y la licencia para partir.
Lo que NO está en las fuentes históricas y proviene de tradiciones modernas: el enn, el elemento tierra, los colores, inciensos y días de la semana. Varían entre autores. No los presentamos como antiguos.
Que cada quien haga con esto lo que su criterio y su prudencia le dicten, como aconsejaba el propio manuscrito: sin razón y prudencia, un mago no es sino una sombra frente a una sustancia.
Este espíritu tiene su propio pasaje en la serie documental.
Los Coros Caídos · Episodio 1 — Los demonios que fueron ÁNGELES: el coro de los milagros caído«El primero es Agares... el segundo espíritu de la Goetia. El texto dice de él, literalmente... fue del orden de las Virtudes. Este es su sello. Pero mira en qué se convirtieron sus dones.»Índice de la ficha
Anciano venerable que cabalga un cocodrilo, con un azor o halcón posado en el puño.

Enseña al instante todas las lenguas del mundo. Detiene a los que huyen y hace volver a los fugitivos; provoca terremotos y derriba las dignidades, tanto las espirituales como las temporales.
Agares aparece ya en Weyer como duque bajo el poder oriental, con la imagen del anciano sobre un cocodrilo y un azor en el puño. La Ars Goetia lo adoptó como segundo espíritu y mantuvo sus oficios principales: enseñar lenguas, hacer volver fugitivos, derribar dignidades y provocar terremotos. Atestiguado ya en el Livre des Esperitz (s. XV) como «Agarat (f180r)» y en el Liber Officiorum Spirituum (Folger V.b.26, s. XVI) como «Acharos / Aharus (nº 32)».
El sello principal de Agares sigue la forma impresa de Mathers–Crowley (1904); el facsímil del manuscrito Sloane MS 2731 (h. 1686) se muestra aparte para comparar variantes.
La imagen principal y las descargas SVG/PNG reproducen la forma impresa de la edición de S. L. MacGregor Mathers y Aleister Crowley (1904), a partir del pack vectorial normal documentado en Wikimedia Commons (dominio público/CC0). El facsímil de Sloane MS 2731 se conserva aparte para comparar las variantes manuscritas; no se usa como imagen principal.
El facsímil COMPLETO del manuscrito («Lemegeton, Clavicula Salomonis», Sloane MS 2731) está en nuestra biblioteca; el original se conserva en la British Library (Sloane MS 2731).
Según la Ars Goetia, la operación es la misma para los 72 espíritus:
Las fuentes antiguas dan su apariencia, su carácter apacible al aparecer, su relación con el orden de las Virtudes y sus treinta y una legiones. Aunque se lo sitúa bajo el poder del Oriente, no se conserva para Agares una modificación ritual propia de hora, ofrenda o precaución.
Fuente: Ars Goetia (s. XVII); ya en la Pseudomonarchia Daemonum de Weyer, 1577
La operación goética común añade, cuando hace falta: constreñir al espíritu que se resiste (Wellcome MS 110, c74–c78), mostrarle el Pentáculo de Salomón ya manifestado (Ars Theurgia-Goetia), obrar en su hora y día planetarios (según su rango) y, por fin, darle licencia para partir —y nunca antes (Wellcome MS 110, c53). Practica el rito completo en La Mesa del Practicante.
Enn (canto moderno): «Rean ganen ayar da Agares»
Fuente: Enn de la demonolatría moderna (listas difundidas por S. Connolly, The Complete Book of Demonolatry, 2006)
En demonolatría moderna se lo emplea sobre todo para aprendizaje de lenguas, retorno de personas o recuperación de situaciones huidas.
En la demonolatría moderna, particularmente según 'The Daemonolatry Goetia' (2010) de S. Connolly, los practicantes describen a Agares como una presencia firme, paciente y estabilizadora. Suele trabajarse con él en la actualidad para facilitar la comunicación y el aprendizaje de idiomas, así como para detener chismes dañinos o ralentizar a los adversarios, un enfoque estratégico también atestiguado en el luciferismo contemporáneo de M. W. Ford.
Gnosis personal (UPG): cómo dicen experimentarlo practicantes contemporáneos. Es vivencia subjetiva, no fuente histórica ni doctrina; no procede de los grimorios antiguos y puede no ser real.
Fuente: S. Connolly, 'The Daemonolatry Goetia' (2010); Michael W. Ford, 'Luciferian Goetia' (2007).
Agares es uno de los 72 espíritus catalogados en la Ars Goetia (el primer libro del Lemegeton, s. XVII) y en la Pseudomonarchia Daemonum de Weyer (1577); figura con rango de Duque. No es una deidad ni un personaje bíblico: es una entrada de estos catálogos históricos de espíritus.
La imagen del sello de Agares que mostramos y ofrecemos para descargar corresponde a la forma impresa de Mathers–Crowley (1904), mediante el pack vectorial normal documentado en Wikimedia Commons (dominio público/CC0). El facsímil de Sloane MS 2731 se ofrece aparte porque los manuscritos del Lemegeton conservan variantes.
Agares es Duque y gobierna 31 legiones de espíritus, según La Llave Menor de Salomón.
Según las fuentes antiguas (Lemegeton, Pseudomonarchia Daemonum), a Agares se le invoca con el rito goético: se traza el círculo y el Triángulo del Arte, se graba y porta su sello, se encienden las velas y se pronuncia el conjuro por los nombres divinos; si tarda, se le conmina, y al terminar se le da la licencia para partir. Es material histórico-documental, no una guía para invocar de verdad.
Enseña al instante todas las lenguas del mundo. Detiene a los que huyen y hace volver a los fugitivos; provoca terremotos y derriba las dignidades, tanto las espirituales como las temporales.
Agares aparece ya en Weyer como duque bajo el poder oriental, con la imagen del anciano sobre un cocodrilo y un azor en el puño. La Ars Goetia lo adoptó como segundo espíritu y mantuvo sus oficios principales: enseñar lenguas, hacer volver fugitivos, derribar dignidades y provocar terremotos.
El enn de Agares que circula hoy es «Rean ganen ayar da Agares». Es un canto MODERNO de la demonolatría (finales del s. XX); no aparece en los grimorios antiguos.
→ ¿De dónde viene «tu demonio según tu fecha»? Mira cómo los distintos sistemas reparten los 72 espíritus: Correspondencias de la Goetia.
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