
TranscripciónLatín
[glosa a «Maginetur etiam circulus…»] Clima sumitur dupliciter, scilicet astrologice et nigromantice. Astrologice, ut hic accipitur. Nigromantice, ut accipit Zoroastes, qui fuit primus magicae artis inventor, ubi ita dicit ad litteram: «Clima sunt etiam admiranda, quae cum carne mortuorum et humano sanguine fideliter dant responsa.» Iuxta quod debetis intelligere quod isti quatuor spiritus magnae virtutis, qui stant in cruciatis locis, scilicet in oriente, occidente, meridie et septentrione, quorum nomina sunt ista: Oriens, Amaymon, Paymon et Egim, qui spiritus sunt de maiori hierarchia, et habet unusquisque sub se XXV legiones spirituum. Unde ista propter nobilem ipsorum naturam appetunt sacrificia ex sanguine humanorum et carne similiter hominis mortui vel gatti[cati]. Sed ars ista Zoroastes non potest fieri sine magno periculo, ieiuniis et orationibus et omnibus quae sunt contra fidem nostram. Unde cum ponitur sanguis humanus in cocha aenea, tales facta invocatione veniunt; et hi spiritus vocantur climata, quia sicut clima est elevatio, sic hi spiritus sunt omnes superius elevati. Non fuerunt climata nisi septem, ratione septem planetarum, eo quod unusquisque planeta dominatur suo climati: nam Saturnus dominatur in primo, Iupiter in secundo, Mars in tertio, Sol in quarto, Venus in quinto, Mercurius in sexto, Luna in septimo. Et gentes habitantes in climate sequuntur naturam planetae dominantis. De hac materia superius dixi vobis, ideo replicare non intendo.
TraducciónEspañol
El «clima» se entiende de dos maneras: astrológica y nigromántica. Astrológica, como aquí se toma. Nigromántica, como lo toma Zoroastro, que fue el primer inventor del arte mágico, donde dice así al pie de la letra: «Los climas son también cosas admirables, que con la carne de los muertos y sangre humana dan respuestas fielmente». Según lo cual debéis entender que estos cuatro espíritus de gran poder, que están en los lugares cruzados —esto es, en oriente, occidente, mediodía y septentrión—, cuyos nombres son estos: Oriens, Amaymon, Paymon y Egim, que son espíritus de la mayor jerarquía, y cada uno tiene bajo sí veinticinco legiones de espíritus. Por lo cual estos, a causa de su noble naturaleza, apetecen sacrificios de sangre humana y también de carne de hombre muerto o de gato. Pero este arte de Zoroastro no puede hacerse sin gran peligro, con ayunos y oraciones y todo lo que es contra nuestra fe. Por lo cual, cuando se pone sangre humana en un vaso de bronce, hecha la invocación, tales [espíritus] vienen; y estos espíritus se llaman «climas», porque así como el clima es una elevación, así estos espíritus están todos elevados en lo alto. No hubo sino siete climas, en razón de los siete planetas, porque cada planeta domina su clima: pues Saturno domina en el primero, Júpiter en el segundo, Marte en el tercero, el Sol en el cuarto, Venus en el quinto, Mercurio en el sexto, la Luna en el séptimo. Y las gentes que habitan en un clima siguen la naturaleza del planeta dominante. De esta materia os hablé más arriba, por lo que no pretendo repetirla.

